Entrevista al escritor y peregrino Miguel Ángel Díaz Pintado.
Miguel Ángel Díaz Pintado ha dado sus primeros pasos en el mundo literario de la mano de Estrella del Norte con su libro de relatos Cuentos para el Camino. Un compendio de historias que están recorriendo nuestro país como los peregrinos recorren el Camino y que no solo nos descubren las etapas de este, sino también reflexiones profundas para cualquier tipo de viajero de vida.
Miguel Ángel, ¿a dónde te lleva el Camino?
El Camino de Santiago me ha revelado algo que yo no había percibido en mi experiencia montañera de muchos años en otros ámbitos geográficos (Pirineos, Picos de Europa, Alpes, etc): la predisposición de las personas a compartir su tiempo con los demás, a escuchar las historias de otros y a contar las suyas propias. Y esta es la que, a mi parecer, es la característica fundamental del Camino de Santiago: un espacio para compartir tiempo y vivencias. De este espíritu se alimenta Cuentos para el Camino.
En el relato que abre el libro, tu protagonista duda de si realmente el Camino le llevará a algún lado. El mismo personaje que parece encontrarse con un viejo demonio japonés…
Esa incertidumbre que manifiesta el peregrino al final del relato es, probablemente, la que embarga a todos los que inician esta aventura. Independientemente de los motivos que les llevan al Camino, es frecuente preguntarse si serán capaces físicamente de completar las caminatas, si encontrarán la respuesta a sus interrogantes, o si la experiencia recompensará sus esfuerzos. El demonio japonés es una metáfora de todas esas inquietudes y dudas. Y mi propuesta, y mi apuesta también, es que el peregrino, más pronto que tarde, encontrará alguien con quien quedar (See you in…), y con quien cruzar un saludo, aunque solo sea con la punta de sus dedos.
Entiendo que el sentido en que presentas los relatos tiene que ver con etapas que se van aproximando a Compostela, pero cómo has hecho para que cada parada te inspire una historia diferente. ¿Es inherente al sitio o la historia es en verdad más grande que el lugar en donde se aloja?
En efecto, la lectura de cada relato hace “avanzar físicamente” al lector en una imaginaria peregrinación, pues corresponde cada uno, de forma consecutiva, a una de las etapas del Camino francés.
Una historia requiere un escenario para ser contada. Y he querido que, en Cuentos para el Camino, este escenario sea lo más real posible. Por ello los relatos se anclan al lugar por el que transcurren utilizando para ello algunas referencias, ya sean geográficas (montañas, pueblos, campos), arquitectónicas (puentes, murallas, catedrales), históricas (batallas míticas, personajes históricos), o, sencillamente, culturales, para construir las tramas. Es la forma en la que he querido hacer presente y determinante el Camino de Santiago en los relatos.
Ciñéndonos a las historias en sí mismas, los personajes y los hechos están generalmente inspirados en algunas imágenes y vivencias que vi o tuve en las etapas en las que se desarrolla el relato, si bien, como autor, he ejercido la libertad de asignar, en algún caso, personajes y vivencias a espacios distintos de donde ocurrieron en realidad.
En definitiva, las historias son, a mi modo de ver, universales, pues hablan de los problemas e inquietudes de las personas, pero están estrechamente ligados al espacio físico del Camino de Santiago, y lo utilizan y se sirven de él.
Los albergues de peregrinos aparecen mucho en Cuentos para el Camino. Sin duda, una mina de historias, supongo…
Claro, los albergues son un lugar de encuentro, y donde más tiempo se comparte con los demás. Con el descanso se produce la relajación y la disposición a escuchar y contar. Muchos relatos de Cuentos para el Camino han surgido de charlas distendidas y amistosas en los albergues, al calor de una cena compartida. Hay peregrinos que prefieren otros alojamientos, pero eso, a mi modo de ver, impide que se viva esta faceta tan relevante de la peregrinación.
¿Se puede encontrar actualmente tu libro en alguno de los lugares que aparecen en él? ¿Te gustaría?
Me consta que el libro ya está en librerías de algunas poblaciones del Camino de Santiago. Hace unas semanas, un amigo me remitió unas fotos de la librería de la Catedral de Santiago en el que mi libro figuraba junto a otros con temática jacobea. Tanto la editorial como la distribuidora están llevando el libro a los puntos de venta por toda España, incluyendo, naturalmente, las poblaciones de la ruta.
Supongo que has hecho el Camino… Si tuvieras que quedarte con solo un sitio de él, cuál sería, dime si aparece en tu libro y por qué.
En efecto, he hecho el Camino, el denominado francés, desde Sant Jean Pied de Port hasta Santiago. Como sabes, este volumen incluye relatos correspondientes a la primera mitad de esa ruta. De todos los lugares, la comarca de Montes de Oca, San Juan de Ortega, Agés y Atapuerca, en las dos etapas anteriores a la llegada a Burgos, me parecieron especialmente sugerentes. Son grandes espacios sin poblaciones importantes que invitan y propician mirar hacia dentro de uno mismo. Ahí es donde se desarrolla el cuento “Senda hacia tierras de Amapola”, que es uno de los más significativos del volumen.
Cuentos para el Camino tendrá continuación. ¿Podrías adelantarnos alguna historia, grosso modo, que aparecerá en este siguiente proyecto?
El segundo volumen, que estoy a punto de terminar, contiene historias fascinantes. Podría decir que, a medida que el peregrino se acerca a su meta en Santiago, se va haciendo más reflexivo, más atento a su vida interior. Te podría hablar de todos los relatos. Para cualquier autor resulta difícil elegir entre sus obras, pero, por ajustarme a tu pregunta, quiero hablarte del titulado “Como el linaje de las hojas”, la historia de Ángeles, una peregrina de setenta y seis años que caminó en soledad durante sesenta días seguidos desde Roncesvalles hasta Santiago. El relato tiene además la particularidad de que está escrito en forma de obra de teatro, en un solo Acto de tres escenas. Es un canto al amor, al legado entre generaciones y a la perseverancia de las personas para conseguir sus metas y sus deseos.
Miguel Ángel, ¿era finalmente el personaje del primer relato un demonio o no?
Claro que era un demonio, pero no uno mitológico o fantasmagórico. Es el demonio que todos llevamos dentro y que nos hace temer afrontar desafíos por miedo al fracaso, dudar acerca de las decisiones que hemos de tomar, de los caminos que debemos elegir. Con esa historia quise declarar que podemos ser capaces de seducir a nuestros demonios con una actitud positiva y empática, y convertir esos pensamientos negativos en algo hermoso que nos ayude a avanzar. Podemos convertir la fealdad en belleza, el freno en impulso, la parálisis en fuerza que nos acompañe en nuestros caminos.
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